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Cómo hacer croissants caseros y felices a todos

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croissant

¡¡¡Uaaauuuu!!! ¿Cuántas veces hemos soñado despertarnos un domingo por la mañana y que nuestra pareja entre a nuestra habitación con una bandeja que contenga un buen café, un zumo de naranja (naranja valenciana, claro) y unos buenos croissants? Es la mejor manera de despertar, ¿verdad? Seguro que tu pareja sabe hacer café y zumo de naranja (muy torpe tendría que ser para no saber) pero ¿qué me dices de los croissants? Esto ya es algo más complicadillo.

Bueno, la palabra correcta no es complicado, es algo laborioso hacer croissants caseros, si realmente lo que queremos son croissants caseros. Hay muchísimas formas de hacerlos. Puedes comprar la masa ya hecha y entonces ya es como hacer un zumo de naranja. Pero si realmente quieres hacer feliz a los tuyos (o que te hagan feliz a ti) hay que preparar la masa.

Y ahora te decimos cómo.

Por cierto, que si tienes hijos no olvides que los croissants caseros les van a encantar, tanto para desayunar como para merendar. En cuanto te salgan los croissants caseros ya nadie en tu casa va a querer croissants industriales.

Ingredientes (Entre 6 y 8 personas)

Ingredientes para la levadura

  • 75 gramos de levadura fresca.
  • 125 mililitros de agua.
  • 250 gramos de harina de panadería.
  • 750 gramos de harina de panadería.
  • 450 gramos de mantequilla.
  • 50 gramos de azúcar.
  • 30 gramos de sal.
  • Agua.

Ingredientes para la masa

Modo de elaboración

Para hacer la levadura tienes que mezclar todos los ingredientes y dejarlos que fermenten hasta que se forme una masa esponjosa.

Para hacer la masa, tienes que seguir los siguientes pasos:

  1. Pon la harina sobre una mesa y forma con ella una especie de volcán. En el centro de este volcán introduce un huevo.
  2. En ese mismo agujero pon 50 gramos de mantequilla, el azúcar y la sal. Inmediatamente después pon unos chorritos de agua. Tienes que formar una masa muy blanda y amasarla. Unos diez minutos son suficientes para que quede bien elástica.
  3. Es el momento de que añadas la levadura que, como te hemos dicho anteriormente, ya debes tener fermentada. Amasa durante diez minutos más. Una vez tengas la masa, déjala reposar diez minutos también.
  4. Pon la mantequilla que te ha sobrado, es decir, 400 gramos sobre papel para hornear y con otro trozo de papel para hornear, cúbrela. Coge el rodillo y aplasta la mantequilla hasta que hagas una lámina.
  5. Con el mismo rodillo estira la masa, espolvoréala con harina y encima de la masa coloca la lámina de mantequilla.
  6. Dobla los extremos de la masa hacia el centro y vuelve a estirar la masa. Repite esta operación varias veces y vuelve a estirarla con un rodillo. Cada vez que dobles ten la precaución de dejar la masa un rato.
  7. Estira la masa con el rodillo. Más o menos el ancho debe ser de unos 40 centímetros.
  8. Ahora tienes que dividir la masa en dos partes. Utiliza un cuchillo para esta operación.
  9. Corta ahora triángulos de unos 8 centímetros de base.
  10. Haz un corte pequeño en el centro de la base de cada triángulo.
  11. Enrolla los triángulos desde la base hasta la punta.
  12. Es el momento de que coloques los croissants en una bandeja de horno. Dobla los extremos para que tengan esa figura característica del croissant. Déjalos reposar hasta que más o menos veas que hayan doblado su tamaño
  13. Píntalos con huevo.
  14. Enchufa ya el horno a 225 grados. Con 15 minutos tendrás bastante.

¡Y ya están listos!

Este es el croissant puro y duro. Luego ya sabes que puedes rellenarlos como tú quieras, tanto con dulce o con salado. El croissant admite muchas combinaciones.

El origen del croissant

¡Pues no! ¡Te equivocas! Seguro que pensabas que el croissant es de origen francés. Normal, estos franceses, en cuanto se habla de gastronomía se lo quieren apropiar todo. Pero lo cierto es que el croissant nació en Austria, y concretamente en la ciudad de Viena, allá por el siglo XVII. Y te vamos a explicar su historia.

Resulta que los turcos tenían sitiada la ciudad de Viena y no sabían cómo entrar. Lo intentaron por la noche, excavando algunos túneles. ¿Y sabes quiénes estaban trabajando por la noche? Pues claro, efectivamente, los panaderos.

Oyeron el ruido que estaban haciendo los turcos en ese intento de penetración en la ciudad por la noche y los panaderos, muy patriotas, dieron la alarma. El ejército austriaco pudo así abortar la operación de asalto de los otomanos y salvar a Viena de caer en sus manos. Y el rey, en aquella época Juan III Sobiesky, ordenó que los panaderos hicieran estos pastelillos con forma de media luna, para celebrar la derrota de los turcos. Bonita historia, ¿verdad?

Por cierto, que verás que esta pieza de bollería se escriben de muy diferentes maneras. Nosotros hemos encontrado: croissant, croisant, cruasán, cangrejo…Y en América latina tendrás que pedir un cachito, un cangrejito o un cuernito.

Bueno, a lo que íbamos. ¿Te atreves a hacer croissants caseros? ¿Ya los has hecho? ¿Y qué tal te han salido? Cuéntanoslo en los comentarios.

Y si te ha gustado este post, ¿a qué esperas para compartirlo?