Desmontamos 7 mitos falsos sobre el chocolate

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¡Al rico chocolate! ¡Pues claro que sí! ¡Si alguien te dice que el chocolate es malo para la salud, está mintiendo como un bellaco! Tiene una cantidad de propiedades beneficiosas que ni te lo imaginas. Eso sí, siempre con moderación. Tampoco es para que te atiborres de chocolate pero, en fin, que el chocolate o, mejor dicho, el cacao, que es un alimento que lleva consumiéndose siglos y siglos puede tener efectos muy positivos para tu piel, corazón….

Y además, ¿vamos a privarnos de comer chocolate con lo rico que está? ¡Por supuesto que no! Y en cuanto acabes de leer todos los beneficios que para tu salud tiene el chocolate te vas a abalanzar a por una tableta. ¡Venga! Continúa leyendo que ya verás qué satisfacción te vas a llevar.

1.      ¿Qué provoca acné? ¡Qué va!

Lo primero que vamos a comentar va a alegrar a muchos jóvenes. ¿Quién ha dicho que el chocolate provoca acné? Si lo oyes alguna vez, no le hagas ni caso. Hemos buscado y rebuscado y no hemos encontrado ningún artículo científico que relaciona el chocolate con la aparición del acné. Y, por cierto, tampoco provoca migrañas. Es no es en absoluto cierto. Si no comías chocolate porque creías que provocaba acné o migrañas, estabas totalmente equivocada.

2.      ¡Viva el magnesio para los deportistas!

Pues sí. El chocolate es muy rico en magnesio, así que aporta mogollón de nutrientes. Es increíble la cantidad de energía que aporta, sobre todo para los deportistas. Comiendo chocolate lo que haces es fortalecer tus músculos y conseguirás prolongar tu actividad física. Pero espera, espera, que tenemos más cosas que contarte.

3.      ¡Una piel más sana!

¡Que sí, que sí! Que con el chocolate vas a tener una piel mucho más sana porque resulta que el cacao es muy rico en antioxidantes, y los antioxidantes son geniales para retardar el envejecimiento de la piel. Vamos, que igual de bueno es comerse una onza de chocolate que una manzana. No te hagas vieja antes de hora y come chocolate.

4.      ¡Ni Danacol, ni nada, chocolate!

Sí, sí. Muchas campañas de producto milagro para reducir el colesterol y resulta que uno de los mejores alimentos para reducirlo es el chocolate. Comiendo de una manera moderada lo vas a conseguir porque el chocolate contiene cantidades y cantidades de ácido oleico, fantástico para el colesterol.

5.      Cuida tu corazón

Los dietistas, los nutricionistas y los médicos especialistas están comenzando a recomendar el chocolate para prevenir los ataques cardiovasculares porque rebajan la presión arterial gracias a que contiene mucha fibra y vitamina E.

6.      Más hierro que las lentejas

Efectivamente, ni las lentejas de Popeye tienen tanto hierro como el chocolate. Y el hierro es una vitamina importantísima para tu organismo. El hierro que contiene el chocolate es consecuencia del proceso de fermentación al que se ha sometido en los países que producen el chocolate.

7.      ¡Y la boca sana!

¿Le vas a negar una buena onza de chocolate a tus hijos cuando sepas que es buena para combatir la caries? El cacao es bueno para limpiar los dientes porque no se queda en la boca y por tanto no puede producir la tan temida caries.

Vale, ya tenemos los beneficios que puedes tener comiendo chocolate, pero ¿cuál es la cantidad indicada? Pues una onza al día, siempre y cuando el chocolate que te estés comiendo supere el sesenta por ciento de pureza. ¿Y cuánto pesa una onza? Pues entre cuarenta y sesenta gramos.

Eso sí, si crees que en un determinado día vas a consumir más energía porque tienes una jornada laboral más largo o porque vas a hacer deporte puedes consumir algunos gramos más. Pero que el chocolate siempre sea de calidad porque de lo contrario no vas a beneficiarte de todas estas propiedades.

El chocolate lo puedes tomar a onzas, como te estamos indicando pero también puedes utilizarlo en multitud de pastelitos. Pon chocolate con más del sesenta por ciento de pureza en un cupcake, por ejemplo o en alguna de las múltiples recetas con chocolate que puedes encontrar en este blog.

Bueno, y esto es todo lo que queríamos contarte sobre los beneficios del chocolate. Ya ves, seguro que te hemos desmontado algunos falsos mitos.

¿Comes chocolate regularmente? ¿Conocías todos estos beneficios? Anda, respóndenos en los comentarios.

Y si te ha gustado este post, ¿qué tal si lo compartes?

Fuente: www.abc.es

El éxito de los Candy Bar. ¿Cómo monto mi Candy Bar?

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A ver, ¿qué celebración tienes a la vista? ¿Una comunión, un bautizo, una boda? ¿O simplemente quieres sorprender a todo el mundo en el cumpleaños de tu hijo? Llevas años haciendo todo tipo de tartas, pastelitos y cup cakes y quieres ofrecer algo distinto. ¡Pues ya está! ¿Por qué no pruebas hacer un Candy Bar? ¿Qué todavía no sabes lo que es? Pues nada, empezamos explicándolo.

Pues es tan fácil como montar una mesa con todo tipo de dulces, golosinas, pop cakes, pastelitos… ¿Sólo eso? Bueno, no sólo eso. Es que para quedar la mar de bien tienes que tener mucha imaginación. No es tan sencillo. Se trata de montar una mesa, sí. Pero tiene que tener una misma temática. Así que tienes que sentarte y pararte a pensar.

¿Ya estás sentada y dispuesta a pensar? Pues vamos a ver si te damos un ejemplo para que lo tengas algo más claro. Imagina que quieres hacer una Candy Bar para el cumpleaños de tu hijo. Lo primero que tienes que analizar es los gustos y las aficiones de tu chaval. ¿Es tenista o juega al baloncesto? Pues nada. Tienes que escoger los motivos de estos deportes y empezar. Puedes montar una cancha de tenis encima de la Candy Bar con sus redes, sus líneas, su silla de árbitro e incluso puedes buscar unas figuritas que hagan de recogepelotas. ¿Qué te parece la idea? No nos vas a decir que no le vas a sorprender, ¿verdad?

Ahora, algunos consejillos para que tu Candy Bar tenga todo el éxito que buscas.

  • Lo primero es buscar una mesa y dotarla con un mantel a juego. Pero el mantel que sea de tela ¿eh? ¡Ni se te ocurra poner una mesa con un mantel de papel! El color del mantel que vaya a juego con la temática que has elegido.
  • Monta la temática. Si has elegido el tenis, pues ya te hemos dado las ideas para hacerlo.

Para adornar la Candy Bar puedes elegir entre:

  • Gominolas, nubes, caramelos y regalices. Procura ponerlas de distintos tamaños y también puedes poner este tipo de dulces con azúcar y sin azúcar. Esta es quizá la manera más económica de montar tu Candy Bar.
  • Chupa chups y priuletas, de distintas formas y tamaños. Cuadradas, redondas. De todo tipo de sabores. Algunas con chicle y otras sin chicle.
  • Cupcakes. Los cupcakes siempre son garantía de éxito. Estos dulces siempre son los preferidos por los más peques de la casa. Está más que claro que si optas por montar tu Candy Bar no vas a hacer una tarta de cumpleaños al uso. Eso sí, o bien los compras o si tienes tiempo los tienes que hacer tú misma. Y, claro, eso requiere tiempo, pero es siempre mejor hacer los cupcakes en casa. Si entras en este enlace puedes coger algunas ideas para tu cupcake
  • Cake pops. También son muy vistosos y los niños se los comen como locos. Son como piruletas pero de pasteles. También puedes ver aquí cómo hacer cake pops.
  • Los macarons están también muy de moda. Sin embargo, quizá estos dulces estén más indicados para bodas que para cumpleaños, pero si los pones en tu Candy Bar también vas a quedar la mar de bien. Aquí puedes ver alguna que otra receta de macarons.
  • Galletas
  • Donuts
  • Piezas de chocolate

Todos estos dulces que te acabamos de contar los puedes meter en diferentes recipientes. Lo mejor es cada recipiente sea diferente al otro y otro detalle que queda la mar de bien en tu Candy Bar es que etiquetes cada recipiente con el tipo de dulce que los comensales van a encontrar.

Ya ves qué manera tan sencilla de dar la campanada en una celebración. En este post te habrás fijado que nos hemos centrado en un cumpleaños pero tus Candy Bar las puedes montar para bodas, bautizos y otro tipo de acontecimientos.

Y para acabar con este post sobre los Candy Bar te hacemos un pequeño repaso histórico para que sepas donde nació esta tradición que se ha extendido por todo el mundo. ¿Qué dónde nació? Sí, efectivamente, lo has adivinado. En los Estados Unidos de América y concretamente en el Estado de Pensilvania.

Allí, sobre la década de los 50 del pasado siglo, y no se sabe muy bien por qué los invitados a una boda depositaban en una mesa sus pasteles y sus golosinas como una forma de dar la enhorabuena a los recién casados. También se solía hacer en las pedidas de mano y en algunos bautizos. Y, ya ves, ahora es todo un arte digno de estudio.

Bueno, pues qué te ha aparecido. ¿Te atreverías a montar una Candy Bar? ¿Qué ya la has montado? Pues si has montado una Candy Bar, ¿a qué esperas para contarnos a todas nosotras cómo lo has hecho y así aprendemos unas de otras? Venga, no te cortes y explícanoslo en los comentarios.

Y ya lo sabes, y te lo pedimos encarecidamente. Si te ha gustado este post, ¡compártelo!

Cake pops deliciosos de chocolate blanco

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Hay cientos de recetas de cake pops. Y todas ellas deliciosas. Lo cierto es, y está más que comprobado, que estos diminutos pastelitos hacen las delicias de todo el mundo, pero sobre todo de los más peques de la casa. Y lo cierto también, y también está más que demostrado, es que son súper sencillos de hacer.

No es la primera vez que te ofrecemos recetas para hacer cake pops y suponemos que no será la última. Porque hay miles de combinaciones posibles. En esta ocasión hemos optado por el chocolate blanco, pero es que también los puedes hacer con nutella, con galletas oreo…

Ingredientes

  • Tres tabletas de chocolate blanco
  • 60 gramos de mantequilla
  • 100 gramos de galletas
  • Medio vaso de leche
  • Palitos para enganchar los cake pops

Modo de elaboración

  1. El primer paso es que conviertas en polvo las galletas. Las galletas tienen que ser las que más te gusten. Machaca las galletas con un mortero.
  2. Añade una cucharada de mantequilla y mézclala con las galletas trituradas y amásalo con tus manos hasta que consigas una masa compacta. Para que esta mezcla no se te pegue en las manos utiliza un poco de harina.
  3. El siguiente paso, una vez tengas esa masa compacta es ir cogiendo trocitos e ir moldeándolos hasta conseguir la forma que deseas. Puedes hacer bolitas y las vas colocando en una bandeja. Que estén separadas aproximadamente un centímetro.
  4. Una vez tengas las bolitas hechas lo que tienes que hacer ahora es meterlas en la nevera durante unos cincuenta minutos. De esta manera lograrás que, con el frío cojan consistencia.
  5. Mientras la bandeja con las bolas están haciéndose duras en la nevera lo que tienes que empezar a hacer ahora es preparar el chocolate. Derrite el resto de mantequilla en una cacerola.
  6. Una vez que esté derretida la mantequilla trocea las tabletas de chocolate blanco y tienes que removerlo todo hasta que formes una crema. Si ves que está espesa, añade leche, pero poco a poco, que no te quede muy líquida.
  7. Vale. Ya está. Es el momento de sacar la bandeja de las bolas de la nevera y empezar a darle formar a los cake pops.
  8. Remoja la punta de los palos en el chocolate y lo clavas en la bola. Introduce el palo hasta la mitad de la bola.
  9. Baña ahora la bola con el chocolate y cuando ya lo hayas hecho y asegurándote que no gotea clava el palo en un corcho o en cualquier otra superficie pero que siempre quede en posición vertical. Hazlo con todas las bolas y déjalas reposar unos diez minutos.
  10. Vale. Ya estamos acabando. Después de ese reposo de diez minutos, mételos de nuevo en la nevera. Una vez fríos, ya están listos para comer.
  11. El último paso ya depende de tu imaginación. Decora las bolitas con lo que tú quieras.

Como te decíamos al principio. Fácil, ¿verdad? Los cake pop, que pueden ser considerados como una variante de los cup cakes, se han hecho muy populares en los últimos tiempos pero ya existen referencias que estos pastelitos se elaboraban desde finales del siglo XIX. Repostería creativa para que hagas felices a todo el mundo.

Por cierto, una pregunta. ¿Tienes recetas de cake pops que quieras compartir con todo el mundo? Pues nada. Envíanos tu receta y estaremos encantados de publicarla. Cuantas más recetas tengamos, pues mucho mejor, ¿no crees?

Y, claro, si te ha gustado esta receta, ¿por qué no la compartes? Seguro que a alguna amiga tuya también le interesa. Y nosotros te estaríamos enormemente agradecidos de que lo compartieras.

Como hacer pasta de flores para decorar tus tartas

flor-decoracion-tartasMuy bien. Pues ya tengo hecha una preciosa tarta y la he recubierto de fondant. Pero quiero más, quiero que quede la mar de guapa. ¿Y cómo hacerlo? Pues haciendo una pasta para después hacer unas preciosas flores y que le den a mi tarta un aspecto espectacular. Y aquí andamos, en una receta súper sencilla para que puedas hacer una pasta con la que después moldear las flores. Así que, sin más preámbulos, vamos a por esa receta. Aquí va:

Ingredientes

  • 300 gramos de azúcar glas
  • 45 mililitros de agua
  • 15 mililitros de CMC
  • 1 cucharada sopera de manteca vegetal

Modo de elaboración

1.       Mezcla en un bol el azúcar y el CMC.
2.       Coge los 45 mililitros de agua y ponlos al fuego hasta que hiervan y añade el azúcar y el CMC.
3.       Ahora toma una cuchara y remuévelo todo hasta que tengas una masa compacta.
4.       Una vez tengas esa masa compacta añade la manteca vegetal y amasa toda la mezcla hasta que no te quede ni un grumo.
5.       Envuelve la masa en papel film y déjala reposar 24 horas antes de utilizarla.
6.       Esta masa la puedes guardar fuera de la nevera. Te puede durar unos tres días. Si pasado ese tiempo no la has utilizado es mejor que la tires.
7.       Puedes colorear la masa con el color que prefieras.
Y ahora simplemente se trata de modelar las flores. Y, claro, cuando hablamos de flores puedes moldear cualquier otra figura. Eso ya depende de tu imaginación. Nosotros queremos compartir este video que, además de mostrarte la receta que te acabamos de explicar te enseña cómo hacer una sencilla flor.

Y aquí tiene otra manera muy sencilla de hacer flores con fondant:

¿Qué es el CMC?

Bueno, como has visto hemos utilizado el CMC. ¿Sabes lo qué es? Pues estas siglas se traducen como CarboxiMetilCelulosa y también lo puedes haber visto escrito como Tylose. Es simplemente un polvillo muy fino de color blanco y que no tiene olor y que se usa principalmente en la repostería creativa y en muy pequeñas cantidades.
El CMC es simplemente un espesante y ayuda a estabilizar diversos productos como el fondant. Si estás interesada en conocer más aspectos sobre el CMC, puedes leer este artículo.
Pues hasta aquí, lo que queríamos contaros sobre cómo hacer una sencilla pasta para decorar tus tartas de fondant. Como has visto no te va a costar ningún trabajo hacerlas. Empieza por estas sencillas figuras y poco a poco verás como te conviertes en una auténtica experta de la decoración y en una maestra de la repostería creativa.
¿Eres una fan de la repostería creativa? ¿Cómo haces tú pasta para decorar? Utilizas esta receta o tienes algún secretillo que quieras compartir con todas nosotras. Pues cuéntanoslo en los comentarios.
Y si te ha gustado lo que te acabamos de contar, no lo dudes, compártelo entre todas tus amigas.

El Victoria Sponge Cake, el bizcocho ideal para forrar de fondant

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¿Has oído hablar del Victoria Sponge Cake? Seguro que sí, pero, por si acaso, te refrescamos la memoria. Se trata del mejor bizcocho para que después puedas decorarlo con fondant. Es un bizcocho de grandes dimensiones y alcanza al menos los nueve o diez centímetros de altura después de la cocción.

Como la corteza es dura es el ideal para hacer tus tartas con fondant porque aguanta a la perfección el peso de todos los ingredientes del fondant. Puedes pensar que la masa, después de la cocción esté un poco dura y reseca, pero si sigues todos los pasos que te vamos a dar te va a quedar riquísimo. Como te decimos, luego lo puedes decorar con el fondant y sorprender con una tarta espectacular en algún cumpleaños, boda, bautizo.

Una cosa os queremos decir. Este bizcocho también permite añadirle otros ingredientes para conseguir el sabor que tú quieras. Estamos hablando por ejemplo de avellanas, nueces, almendras, chocolate… o lo que se te ocurra. Pero si decides incorporar estos sabores tienes que restar los gramos de estos ingredientes de los gramos de harina para que resulte perfecto.

Pues vamos a poner las manos en la masa

Ingredientes

  • 400 gramos de mantequilla
  • 8 huevos
  • 600 gramos de harina
  • 400 gramos de azúcar
  • 16 gramos de levadura
  • 1 pellizco de sal

Nota: Procura que todos estos ingredientes, a la hora de utilizarlos estén a temperatura ambiente.

Modo de elaboración

  1. Mezcla la sal, la harina y la levadura en un bol. Procura que esté todo muy bien tamizado para que esté todo muy fino y no tenga ningún grumo y resérvalo.
  2. Es ahora el momento para que añadas los 400 gramos de mantequilla y los 400 gramos de azúcar en otro bol. Coge la batidora y bate esta mezcla unos diez minutos. Tienes que comprobar que la masa crezca.
  3. No abandones todavía la batidora porque ahora tienes que añadir los huevos. Es mejor que los añadas uno a uno y sin dejar de batir.
  4. Sin dejar de batir y una vez estén los ocho huevos puestos es el momento de que pongas los 600 gramos de harina, la sal y la levadura. Es conveniente que vayas incorporándola cucharada a cucharada.
  5. Si decides poner otros ingredientes como nueces o avellanas este es el momento de hacerlo.
  6. Ahora hay que poner toda la masa al molde que ya debes tener forrado (un poco más abajo os explicamos cómo se forra el molde) y ponlo en el horno. La temperatura adecuada debe ser de 160 grados y debes tenerlo unos 90 minutos. Por si acaso pincha la masa de vez en cuando con un palillo hasta el fondo y si sale limpio es que ya lo tienes cocido. Ten mucha precaución en este punto porque este bizcocho es muy alto y tienes que pinchar hasta el fondo. Es un bizcocho de cocción lenta. Si tarda más de 90 minutos no tienes por qué preocuparte.

Ahora vamos con lo de forrar el molde. Lo primero que debes tener en cuenta es que este bizcocho es muy alto. Puede alcanzar hasta los diez centímetros de altura así que tu molde debe ser también de paredes altas, como mínimo de unos cinco centímetros.

Y como has visto el tiempo de cocción también es elevado. Lo mejor es que forres todo el molde con papel especial de horno y luego untar todo el forro, incluyendo las paredes y el suelo con mantequilla para evitar que se pegue.

Y, una vez hecho, ¡a decorar!

Pues ya lo sabes, el Victoria Sponge Cake es el mejor bizcocho que puedes hacer para decorar después con fondant y que te salgan tartas espectaculares. Lo de la decoración del fondant ya lo dejamos a tu imaginación.

¿Has hecho alguna vez este tipo de bizcocho? ¿Lo has hecho así o tienes algún secreto especial que quieras compartir? Pues, venga, no te lo pienses más y nos lo dices en los comentario, ¿vale?

¿Te ha gustado este post? Pues ¿a qué esperas para compartirlo?

Cómo elaborar choux para sorprender

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¡Bocaditos con los que vas a deleitar! ¿Qué te parece aprender a elaborar la auténtica masa choux? Pues aquí te lo vamos a enseñar paso a paso. No es muy complicado, pero sí que tienes que reservarte algún tiempo para hacerla.

Y con la masa choux vas a elaborar unas bolitas que puedes rellenar a tu gusto. Bien con nata montada o con otros ingredientes que pueden ser incluso salados. Para entenderlo con más claridad te podemos decir que la masa choux es la que se utiliza para hacer los profiteroles.

Y sin más dilación pasamos ya a decirte qué ingredientes son necesarios y el modo de elaboración. Vamos allá:

Ingredientes

  • 120 gramos de agua
  • 120 gramos de leche entera
  • 120 gramos de mantequilla
  • 240 gramos de huevos
  • 140 gramos de harina
  • 10 gramos de azúcar
  • 5 gramos de sal

Nota: Para que la receta salga bien es importante que peses todos los ingredientes con precisión.

Modo de elaboración:

  1. Pon en un cazo la leche, el agua, la mantequilla la sal y la azúcar. Ponlo en el fuego hasta que hierva.
  2. Cuando ya haya hervido tienes que retirar el cazo del fuego y poner toda la harina de golpe.
  3. Remueve muy enérgicamente. Aplasta los grumos. Tienes que conseguir una masa densa y uniforme hasta que se te despegue de las paredes del cazo.
  4. Si ves que no se te despega tienes que poner el cazo de nuevo en el fuego, pero esta vez a fuego lento y volver a remover hasta que se te seque la masa y la puedas despegar. No te preocupes porque tardará más o menos dependiendo del tipo de harina que hayas utilizado.
  5. Ahora tienes que esperar un par de minutos para que se enfríe la masa. Puedes aprovechar este intervalo de tiempo para ir batiendo los huevos.
  6. Añade un poco de huevo y continúa removiendo hasta que se amalgame. Y ve poniendo poco a poco todo el huevo y ves removiendo. Es una labor un poco pesado pero muy necesaria para que te salga perfecta la masa.
  7. En cuanto hayas añadido todo el huevo te debe quedar una masa suave y lisa.
  8. Ten preparada tu manga pastelera y pon toda la masa dentro de ella. Cierra la manga pastelera y ya tienes la masa choux lista para ser usada.
  9. Precalienta el horno
  10. Con tu manga pastelera completamente vertical tienes que ir formando bolas de unos 4 centímetros de diámetro. Ten la precaución de dejar unos espacios de unos 3 centímetros entre bola y bola.
  11. Ahora coge un pincel y cubre cada bola con huevo.
  12. Es el momento de hornear la masa choux. A 180 grados deben tardar unos 20 minutos.
  13. Y ya está. Sólo tienes que despegar las bolas de masa choux. Te puedes y debes ayudar con una espátula.
  14. Para abrir las bolas y meter el relleno recuerda que lo mejor es un cuchillo de sierra.

¿Qué tal? ¿Te parece difícil? No, ¿verdad? Pero, como te hemos dicho sí que tienes que reservarte una tarde para hacer estas bolas de masa choux. Eso sí, el resultado es fantástico y el relleno de estas bolitas queda a tu entera imaginación. Lo más típico son los profiteroles bien de chocolate o nada, pero nada te impide que las rellenos por ejemplo de sobrasada.

¿Has hecho alguna vez estas bolitas? ¿Tienes algún secretillo que quieras compartir con nosotros? Pues dínoslo en los comentarios y los añadimos a este post.

Por cierto, te ha gustado esta receta. Pues ¿a qué esperas para compartirla?

Riquísimos pancakes para desayunar…o para merendar

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¡Vamos a americanizarnos un poco! Le vamos a hacer un pequeño homenaje al Tio Sam de las barras de estrellas. Sí, mujer, sí. A este señor con cara de pocos amigos que apuntaba con el dedo a todo el mundo para que los jóvenes se alistaran al ejército durante la Segunda Guerra Mundial. Estamos hablando de los pancakes que, si españolizamos un poco el término podemos traducirlo como tortitas americanas.

No hace falta que te expliquemos qué son los pancakes o las tortitas americanas porque como que el cine de los Estados Unidos nos ha venido colonizando desde hace muchos, pero que muchos años, seguro que sabes lo que son porque han aparecido en miles de películas. “Hola, buenos días, cariño. ¿Te apetecen unas tortitas para desayunar?” ¿Cuántas veces has oído esta frase en una película con sello “made in USA”? Muchísimas, ¿verdad?

Seguro que has oído esta frase pero quizá nunca te hayas puesto a hacer pancakes o tortitas americanas. Pues la verdad es que es muy sencillo y dicho sea de paso, estas tortitas les van a encantar a todos y cada uno de los miembros de tu familia. Vamos a ver qué ingredientes necesitas y cómo se hace y luego os contamos más cosas sobre los pancakes.

Ingredientes para unos pancakes:

  • 300 gramos de harina.
  • 3 cucharaditas de polvo de hornear o levadura para bizcocho.
  • 1 cucharadita de sal.
  • 1 huevo.
  • 2 cucharadas soperas de azúcar.
  • 1 taza de leche, unos 250 mililitros.
  • 3 cucharaditas de mantequilla.
  • Y para cubrir los pancakes puedes optar por muchos ingredientes, en esta ocasión hemos optado por el sirope de arce.

Modo de elaboración:

  1. Coge un bol grande, pon un colador o tamiz para tamizar la harina, el polvo de hornear o levadura par bizcochos, la sal y la azúcar hasta que quede la masa homogénea.
  2. Añade el huevo y ponle la mantequilla que antes tienes que haber derretido y una vez que se haya enfriado.
  3. Añade la leche.
  4. Con unas varillas bátelo todo enérgicamente. Pásalo todo a una jarra para después verterlo más cómodamente a la sartén y así poder hacer de manera más cómoda la forma de las tortitas o pancakes.
  5. Deja reposar la masa unos diez minutos para que la harina engorde y la masa espese.
  6. Ahora pon a calentar una sartén de tamaño pequeño y añádele un poco de mantequilla y ya puedes añadir la masa para hacer los pancakes. Procura que la masa sea más o menos de la misma medida para que estas tortitas americanas te salgan idénticas.
  7. El fuego de la sartén que esté siempre a medio o medio-fuerte.
  8. Dale la vuelta a la tortita cuando veas que esté burbujeando. Una vez le hayas dado la vuelta debes mantenerla en el fuego unos 30 segundos y sácala.
  9. Pon las tortitas en un plato una encima de otras para que mantengan el calor.
  10. Pon encima del montoncito un pequeño pegote de mantequilla y báñalas con el sirope.

¡Y ya están listas. Sírvelas cuando todavía estén calientes y disfrútalas!

Bien, ya has visto que hemos acabado estos pancakes poniéndoles el sirope de arce, que es de lo más típico en los Estados Unidos. Sin embargo, el remate final lo puedes poner tú a tu gusto. Puedes optar por fruta fresca (muy recomendable), mermelada, dulce de leche, mermelada o nocilla, aunque seguro que a ti se te pueden ocurrir otras muchas combinaciones. Las hay a cientos.

También te hemos dicho que estos pancakes son tradicionales en los desayunos de los súbditos de las barras y estrellas, pero tú las puedes hacer perfectamente para merendar. Una merienda muy saludable, la verdad sea dicha.

Unas curiosidades sobre el pancake

Lo primero que queremos decirte es que al pancake también lo puedes denominar tortita americana, panqueque, crepe, pancaque, hotcakes, griddelcakes o flapjacks. Por si acaso te topas con alguno de estos términos buscando más recetas de pancakes.

Y si buceamos un poquito en los orígenes de este dulce vamos a desmontar algún mito americano porque resulta que su origen es muy anterior al nacimiento de los Estados Unidos de América y tiene orígenes religiosos. Ya se conocían en el siglo V Después de Cristo y se solían comer en Cuaresma, dada la prohibición de la Iglesia Católica de comer carne. Claro, ¡y algo se tenía que comer!

Pues bueno. Esto es todo lo que queríamos contarte sobre los pancakes o tortitas americanas. Desde sus ingredientes, su modo de elaboración y unos pequeños apuntes históricos. Hemos desmontando algún que otro tópico y aunque el cine americano nos ha introducido el pancake hasta la saciedad, ya has visto que su origen es muy anterior. En cualquier caso, un dulce muy fácil de preparar y saludable.

¿Hace habitualmente pancakes? ¿Y cómo sueles hacerlos? ¿Compartirías tu receta con nosotros? Venga anímate y déjala en nuestra sección de comentarios.

Y si te ha gustado este post, compártelo. Diles a tus amigas lo fácil que es hacer un pancake.

Cómo hacer croissants caseros y felices a todos

croissant

¡¡¡Uaaauuuu!!! ¿Cuántas veces hemos soñado despertarnos un domingo por la mañana y que nuestra pareja entre a nuestra habitación con una bandeja que contenga un buen café, un zumo de naranja (naranja valenciana, claro) y unos buenos croissants? Es la mejor manera de despertar, ¿verdad? Seguro que tu pareja sabe hacer café y zumo de naranja (muy torpe tendría que ser para no saber) pero ¿qué me dices de los croissants? Esto ya es algo más complicadillo.

Bueno, la palabra correcta no es complicado, es algo laborioso hacer croissants caseros, si realmente lo que queremos son croissants caseros. Hay muchísimas formas de hacerlos. Puedes comprar la masa ya hecha y entonces ya es como hacer un zumo de naranja. Pero si realmente quieres hacer feliz a los tuyos (o que te hagan feliz a ti) hay que preparar la masa.

Y ahora te decimos cómo.

Por cierto, que si tienes hijos no olvides que los croissants caseros les van a encantar, tanto para desayunar como para merendar. En cuanto te salgan los croissants caseros ya nadie en tu casa va a querer croissants industriales.

Ingredientes (Entre 6 y 8 personas)

Ingredientes para la levadura

  • 75 gramos de levadura fresca.
  • 125 mililitros de agua.
  • 250 gramos de harina de panadería.
  • 750 gramos de harina de panadería.
  • 450 gramos de mantequilla.
  • 50 gramos de azúcar.
  • 30 gramos de sal.
  • Agua.

Ingredientes para la masa

Modo de elaboración

Para hacer la levadura tienes que mezclar todos los ingredientes y dejarlos que fermenten hasta que se forme una masa esponjosa.

Para hacer la masa, tienes que seguir los siguientes pasos:

  1. Pon la harina sobre una mesa y forma con ella una especie de volcán. En el centro de este volcán introduce un huevo.
  2. En ese mismo agujero pon 50 gramos de mantequilla, el azúcar y la sal. Inmediatamente después pon unos chorritos de agua. Tienes que formar una masa muy blanda y amasarla. Unos diez minutos son suficientes para que quede bien elástica.
  3. Es el momento de que añadas la levadura que, como te hemos dicho anteriormente, ya debes tener fermentada. Amasa durante diez minutos más. Una vez tengas la masa, déjala reposar diez minutos también.
  4. Pon la mantequilla que te ha sobrado, es decir, 400 gramos sobre papel para hornear y con otro trozo de papel para hornear, cúbrela. Coge el rodillo y aplasta la mantequilla hasta que hagas una lámina.
  5. Con el mismo rodillo estira la masa, espolvoréala con harina y encima de la masa coloca la lámina de mantequilla.
  6. Dobla los extremos de la masa hacia el centro y vuelve a estirar la masa. Repite esta operación varias veces y vuelve a estirarla con un rodillo. Cada vez que dobles ten la precaución de dejar la masa un rato.
  7. Estira la masa con el rodillo. Más o menos el ancho debe ser de unos 40 centímetros.
  8. Ahora tienes que dividir la masa en dos partes. Utiliza un cuchillo para esta operación.
  9. Corta ahora triángulos de unos 8 centímetros de base.
  10. Haz un corte pequeño en el centro de la base de cada triángulo.
  11. Enrolla los triángulos desde la base hasta la punta.
  12. Es el momento de que coloques los croissants en una bandeja de horno. Dobla los extremos para que tengan esa figura característica del croissant. Déjalos reposar hasta que más o menos veas que hayan doblado su tamaño
  13. Píntalos con huevo.
  14. Enchufa ya el horno a 225 grados. Con 15 minutos tendrás bastante.

¡Y ya están listos!

Este es el croissant puro y duro. Luego ya sabes que puedes rellenarlos como tú quieras, tanto con dulce o con salado. El croissant admite muchas combinaciones.

El origen del croissant

¡Pues no! ¡Te equivocas! Seguro que pensabas que el croissant es de origen francés. Normal, estos franceses, en cuanto se habla de gastronomía se lo quieren apropiar todo. Pero lo cierto es que el croissant nació en Austria, y concretamente en la ciudad de Viena, allá por el siglo XVII. Y te vamos a explicar su historia.

Resulta que los turcos tenían sitiada la ciudad de Viena y no sabían cómo entrar. Lo intentaron por la noche, excavando algunos túneles. ¿Y sabes quiénes estaban trabajando por la noche? Pues claro, efectivamente, los panaderos.

Oyeron el ruido que estaban haciendo los turcos en ese intento de penetración en la ciudad por la noche y los panaderos, muy patriotas, dieron la alarma. El ejército austriaco pudo así abortar la operación de asalto de los otomanos y salvar a Viena de caer en sus manos. Y el rey, en aquella época Juan III Sobiesky, ordenó que los panaderos hicieran estos pastelillos con forma de media luna, para celebrar la derrota de los turcos. Bonita historia, ¿verdad?

Por cierto, que verás que esta pieza de bollería se escriben de muy diferentes maneras. Nosotros hemos encontrado: croissant, croisant, cruasán, cangrejo…Y en América latina tendrás que pedir un cachito, un cangrejito o un cuernito.

Bueno, a lo que íbamos. ¿Te atreves a hacer croissants caseros? ¿Ya los has hecho? ¿Y qué tal te han salido? Cuéntanoslo en los comentarios.

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11 Ingredientes esenciales de nuestra repostería

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Hacemos un pequeño alto en nuestras recetas para hacer un pequeño repaso de todos los ingredientes básicos de la repostería. Estamos convencidos de que, hagas la receta que hagas, vas a utilizarlos todos. Te pasamos nuestra lista y luego nos dices si estás de acuerdo, ¿vale?

Son estos:

1.      La mantequilla

Empezamos por la mantequilla porque no puedes concebir una receta dulce sin mantequilla. Así de claro. La mantequilla da un sabor característico a todos los dulces. Sí, es cierto, nos puedes decir que hay otros tipos de grasas que pueden hacer sus funciones, pero no será lo mismo y si no haz la prueba. Hazte siempre con la mejor mantequilla posible para elaborar tus dulces.

Y ahora un consejo. Cuando vayas a utilizarla siempre la tienes que manipular a temperatura ambiente. Para ello sólo debes tener la precaución de sacarla de la nevera unas cuatro horas antes de ponerte manos a la obra. Pero, ¡ojo! en verano, con que la tengas una hora antes ya va bien. Si no te has acordado de hacerlo, haz unas pequeñas láminas para que coja la temperatura adecuada. En este caso con unos treinta minutos tendrás bastante.

2.      El aceite

De oliva o de girasol ¿cuál prefieres? Aquí hay un sinfín de opiniones. Algunos grandes reposteros optan por el de girasol porque es algo más ligero que el de oliva. Pero, ¿viviendo en un país mediterráneo y siendo unos grandes productores de aceite de oliva y de gran calidad nos vamos a resistir a utilizarlo? Por supuesto que no. Si lo quieres algo más suave para que no se impregne la masa de ese sabor de aceite de oliva puedes utilizar algunas variedades consideradas más suaves como por ejemplo el de arbequina.

Como seguro que has comprado si eres una lectura compulsiva de recetas de repostería el aceite puede sustituir en muchas ocasiones a la mantequilla. Se considera que unos 120 mililitros de aceite equivalen a unos 100 gramos de mantequilla.

Pero, lo dicho, si el aceite es de España, mejor que mejor. Te aseguras calidad.

3.      Azúcar

¿Cómo no íbamos a hablar de azúcar si estamos hablando de repostería? ¿Impensable, verdad? El más corriente es el azúcar blanco para hacer masas. También sirve el azúcar moreno, aunque endulza algo menos. En cualquiera de los dos casos, y cuando vayas a hacer las masas, ten en cuenta que nunca queden grumos. Una buena batidora será tu mejor aliada. También necesitarás azúcar glas, que también verás escrito glassé. En algunas recetas también te pueden pedir icing sugar, sobre todo para hacer frostings y merengues.

4.      Huevos

Utiliza siempre huevos de tamaño mediano porque así no incorporarás a la masa más agua de la estrictamente necesaria. Cuando vayas a batirlos con una espumadera, que es lo más ideal, que estén, como la mantequilla, a temperatura ambiente

5.      Levadura

Muy importante para mezclarla en seco con la harina. Esta mezcla la has de realizar en un bol de una manera muy suave hasta que quede totalmente integrada. Mucho cuidado con la temperatura que tengas en la cocina. Si es muy elevada puede que la levadura haga reacción antes de lo que toca. Mucho menor si la conservas siempre en frío.

6.      Harina

Puedes comprar en cualquier supermercado o gran superficie harina de repostería suave. ¿Por qué suave? Pues porque contiene menos proteínas que la normal. No tienes que confundirla con la llamada harina de fuerza que es la destinada para mezclar con la levadura fresca con la harina bizcochona que ya tiene levadura. En el mercado puedes encontrar otro tipo de harinas como las integrales, que son especiales para hacer pan. Utilices la harina que utilices tamízala siempre hasta que no quede ni un solo grumo.

7.      Leche

Mejor leche entera aunque si prefieres un dulce algo más ligero también puedes utilizar la semi desnatada. Como en otros ingredientes que te estamos comentando, también la tienes que utilizar a temperatura ambiente porque de esta manera evitarás que se corte la masa y que no se te estropee la levadura. Tienes que tener mucho cuidado con la cantidad de leche a añadir a la masa. Si te pasar la harás líquida y tu dulce no va a salir como te esperabas.

8.      Nata

La nata puede ser un buen sustituto de la leche, pero debes comprarla siempre que sea especial para repostería, es decir, la que es indicada para montar. Al contrario que muchos ingredientes es mejor que cuando la vayas a utilizar esté fria y si es necesario meterla diez minutos antes en el congelador. A temperatura ambiente corre el riesgo de estropearse.

9.      Cacao

Pero siempre, siempre cuando hablamos de repostería que el cacao no tenga azúcar añadido. Existen muchísimas marcas y de muy buena calidad. El cacao en polvo lo tendrás que mezclar con la harina y la levadura para que quede bien seco y lo puedas añadir a la masa que estés realizando en esos momentos

10. Extractos y aromas

En este apartado te podemos decir que existen infinidad de extractos y aromas para añadir a tus masas. Pero también te tenemos que decir que muchos de éstos pueden ser sustituidos por ingredientes naturales como la naranja, el limón….

11. Sal

Todo lo que estamos haciendo es dulce pero también necesitarás la sal. Si pones un pellizquito de sal a tus recetas vas a notar una gran diferencia, sobre todo cuando estés haciendo recetas con chocolate.

Y esto es todo. Es lo que te queríamos contar. Los ingredientes básicos, indispensables que no te pueden faltar cuando estés haciendo tus dulces.

¿Utilizas todos estos ingredientes básicos de repostería cuando te pones manos a la masa? ¿Utilizas otros? ¿Añadirías alguno que consideras que es también imprescindible? Pues no te cortes y dínoslo en los comentarios.

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Cómo hacer el delicioso soufflé de chocolate

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¡¡¡Uaaauuuu!!! Vaya bocado más delicioso. Ya antes de poneros la receta se nos está haciendo la boca agua. El soufflé de chocolate, que no hace falta decir que gustará a todo el mundo, -¿a quién no le gusta el chocolate?- combina la suavidad del bizcocho con ese placer indescriptible del chocolate fundido.

¡Muerte por chocolate! ¿Y por qué no? Seguro que en algunos restaurantes de prestigio también habéis visto que el soufflé de chocolate también se llama de esta manera. Por supuesto que acabar una buena comida o cena con este postre es una auténtica pasada.

¿Y sabéis una cosa? Es tan fácil de hacer este postre que no estaría de más que le dijeras a tus hij@s que se pusieran el delantal y lo cocinaran contigo. Verás qué cara se les queda cuando vean aparecer este soufflé de chocolate por la puerta del horno.

Ingredientes

  • 5 ó 6 huevos dependiendo de su tamaño.
  • 200 gramos de mantequilla.
  • 100 gramos de harina.
  • 125 gramos de azúcar glass.
  • 200 gramos de chocolate negro.
  • 5 gramos de cacao en polvo.
  • Sal.
  • Canela.

Modo de elaboración

  1. Mezcla la mantequilla con azúcar. Bátelo hasta que consigas tener una pasta que resulte homogénea.
  2. Añade los huevos y continúa batiendo hasta que observes que está completamente ligada.
  3. Añade el chocolate. Por supuesto que tienes que haberlo derretido con anterioridad. Para ello puedes utilizar perfectamente el microondas. Mézclalo todo.
  4. Ahora tan sólo se trata de que toda la mezcla la vayas colocando en moldes. Te pueden servir los moldes de flanes. Puedes utilizar cualquier tipo de molde siempre que los bordes sean altos y rectos, que te permitan hornearlos con facilidad.
  5. Mételo en el horno. La temperatura idónea son los 180 grados y más o menos ente seis y ocho minutos tendrás suficiente.
  6.  Comprueba, antes de sacar del horno, si está hecho. Para ello sólo tienes que ver que el chocolate de arriba esté cuajado y que el chocolate por dentro esté caliente y fundido.
  7.  Ahora sólo tienes ya que quitarlo del molde. Pero, ¡ojito! Algunas veces cuando los quitas del molde se te pueden deshacer. Si no tienes ningún inconveniente, cómetelo sin sacarlo del molde.

¿Has visto qué fácil es? Lo cierto es que la máxima complicación es estar pendiente del horno, para que el soufflé se haga en su punto, ni demasiado cocido ni demasiado crudo.

El souflé parece que tiene su origen en Francia. No está muy bien documentado pero estaríamos hablando entre el siglo XVIII y la primera mitad del siglo XIX. En un principio se trataba de hacer una bechamel a la que se le añadían yemas de huevo y claras batidas a punto de nieve.

Por cierto, que la salsa bechamel, o mejor escrita bechamiel, es obra de un francés llamado Luis de Bechamiel que nació en 1630 y murió en 1703. Fue marqués y uno de los mayordomos de Luis XIV. La primera vez que aparece publicado este término es en el año 1651 en un libro que se llama “Le Cuisinier François” escrita por Pierre de la Varenne y mucha gente piensa que la salsa bechamel es de Varenne y no de Bechamiel-.

Bueno dejémonos de historia que seguro que estarás deseando acabar de leer este post para ponerte manos a la obra y hacer deliciosos soufflé para deleitarte a ti misma y a los tuyos con este dulce súper delicioso. ¡Qué te aproveche!

Por cierto, ¿has hecho alguna vez o has probado estos soufflés? Nos gustaría que nos lo dijeras en los comentarios y si tienes algún secretillo para mejorarlos, que también nos lo cuentes.

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